BORNKAMM GUNTHER - PABLO DE TARSO PDF

Vigil Verlag W. Origen y ambiente: Pablo antes de su conversin El perseguidor de la comunidad. Conversin y vocacin

Author:Moogurg Kazilkree
Country:Moldova, Republic of
Language:English (Spanish)
Genre:Music
Published (Last):13 September 2016
Pages:196
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ISBN:893-6-53182-423-9
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Vigil Verlag W. Origen y ambiente: Pablo antes de su conversin El perseguidor de la comunidad. Conversin y vocacin Prime ras activida des misionales.

La asamblea apostlica celebrada en Je rusaln. El primer viaje a Chipre y Asia menor. El c onflicto de Antioqua. H orizonte mundial de la misin paulina. Las primeras comunidades de Grec ia. Filipos, Tesalnica, Atenas oo 8. Corinto 9. La carta a los romanos como testamento de Pablo Ultimo v iaje a Jerusaln. Cautividad y muerte Pablo y el mensaje de Cristo proclamado por la primitiva comunidad. El hombre y el mundo en estado de perdicin 1.

La justicia de Dios La gracia.. La fe Acon tecimiento salvfico e historia salvfica. Servicio y su frimiento del apsto l. La iglesia.. El tiempo de la fe. Vivir de la gracia.. Condicin de cristiano en el mundo: presencia y distancia E stad sometido s a la autoridad! El amor La esperanza.. Cartas paulinas a utnticas y no autnticas Problemas de crtica lit eraria de Cor, Flp y Rom Cristologa y justificacin a propsito de Rom 1, 3 s. Muchas de las cosas que desde siempre han sido habituales en la tradicin eclesistica, sobre todo por lo que se refiere a los Hechos de los apstoles, no se encuentran aqu.

De los Hechos, por raz ones que se expondrn al comienzo, se har un uso parco y a la vez crtico. Tambin en l a valorac in de las cartas paulinas el libro se introduce bastante por caminos po co trillad os. Slo el hecho de pensar y repensar la teologa paulina exige tanta en trega como paciencia. Y sin embargo a un pensador de la talla de Pablo no se le puede hacer ms fcil de lo que es. Me he esforzado no slo por informar sobre l, sino por hacer p articipante al lector en el proceso de la investigacin.

Dentro de la teologa pauli na, muchos temas y pensamientos estn tan imbricados unos en otros, q ue el lector no ha de esperar que cada mbito de pensamientos sea tratado de una f orma exhausti va bajo los ttulos correspondientes; slo en contextos ms amplios y ba jo ttulos disti ntos, el tema ser debatido con mayor precisin y bajo todos sus aspe ctos.

La ndole y el espacio reducido del libro no permiten que los pros y contras de las distint as interpretaciones y apreciaciones sean discutidos minuciosamen te caso por caso. Los expertos advertirn a cada paso en qu medida soy deudor del trabajo de otros, incluso de los no citados, y hasta qu punto mi comprensin y mi a preciacin personal se ha ido formando por confrontacin con la investigacin tanto an tigua como modern a.

Los que no pertenecen al gremio se sentirn satisfechos de no tener que seguirl o en todas sus marchas y contramarchas. Galin Hech 18, 12 , hermano de Sneca, cuyo proconsulado en Ac a ya puede ser fechado, gracias a una inscripcin encontrada en Delfos, en los aos 51 menos probablemente en -de primavera a primavera-o Tomando como pu nto de referencia esta datacin y basndonos en datos incompletos y, en todo caso, i mpr ecisos, hay que intentar establecer las dems dataciones relativas, que en los Hec hos y en las cartas paulinas cubren el perodo anterior y posterior a dicha f echa; en algunas dataciones el margen de aproximacin es todava mayor.

Puede consul tarse un estudio reciente y minucioso sobre la cronologa paulina en D. Los siguientes datos cronolgicos coinciden con los resultados de di cho est udio. Nos limitamos a algunas fechas sobresalientes, entre las cuales ha br que ir colocando los dems sucesos descritos en la presente obra. Crucifixin de J ess: Nacimiento de Pablo: alrededor del De m u chos otros, incluso de los que pertenecan al estrecho crculo de los discpulos de Je ss, slo sabemos unas cuantas cosas: en el mejor de los casos sus nombres y algu nos datos de su historia.

La mayor parte de ellos permanecen para nosotros en la os curidad ms completa, y esto aunque la leyenda se haya esforzado por arrojar l uz s obre ellos. Incluso respecto a la figura de Jess, el historiador se encuentr a en una situacin ms difcil que en el caso de Pablo, pues Jess no dej ningn documento escr to. Lo que sabemos de l se remonta a travs de los evangelios hasta la tradicin oral de la comunidad postpascual y est tan profundamente identificado con el tes timon io de fe, que relato histrico y expresin de fe de la primitiva cristiandad a menud o no pueden distinguirse con seguridad.

Por esto nuestro conocimiento del Jess hi strico es mucho ms inseguro y fragmentario. Por lo que a Pablo se refiere, las fue ntes resultan ms ricas y son de otro gnero. Las ms importantes son sus pro pias cart as, de las que la iglesia ha conservado un buen nmero en el nuevo testa mento. De los 27 escritos del canon neotestamentario no menos de 13 llevan su no mbre.

Cier to que entre ellos hay algunos que, segn el juicio de la ms reciente in vestigacin, no son de su puo y letra; slo ms tarde y tomando como modelos sus cartas , fueron co mpuestos y atribuidos a su nombre para conservar su legado o partici par de su au toridad apostlica.

Las razones I en pro y en contra de la autenticidad de cada una de las cartas no podemos dis cu tirlas aqu detalladamente vase sobre este punto el apndice 1. Aqu nos limitarem os a enumerar las cartas paulinas que en nuestra obra vamos a considerar como au tnti cas.

Atenindonos al orden cronolgico que ordinariamente se supone, aunque no s iemp re sea seguro, son las siguientes: la primera carta a los tesalonicenses, l as ca rtas a las comunidades de Corinto probablemente una coleccin que comprenda una co rrespondencia ms amplia mantenida por un largo perodo de tiempo con dichas comunid ades , la carta a los glatas y a los filipenses, la carta a Filemn y, por l timo, la larga carta a los romanos.

A lo largo de nuestra presentacin de la histo ria de P ablo nos referiremos a dichas cartas. Entre las deuteropaulinas, o sea, entre la s cartas escritas en nombre de Pablo, con la mayora de los investigador es actuale s contamos las llamadas pastorales, que, adoptando la forma epistolar , contienen directrices para la funcin pastoral y el gobierno de la comunidad, di rigidas a T imoteo y Tito; tambin las tan discutidas cartas a los colosenses y a los efesios, as como la segunda carta a los tesalonicenses.

De todos modos, aun p ara el crtico queda un nmero considerable y significativo de documentos autnticos. Ellos nos ap roximan, hasta la inmediatez, a Pablo y a su mensaje, nos proporcio nan una image n viva de su actividad y de sus luchas, de sus xitos y de sus fraca sos, de sus ex periencias y de sus ideas, y nos conservan al mismo tiempo una vi sin singular de la historia del cristianismo primitivo.

Escritos en los aos cincue nta, son fuente s histricas de primer orden; ms an, son los documentos del cristian ismo primitivo ms antiguo e histricamente ms dignos de crdito que existen, varias dca das anteriores a los evangelios, que relatan la predicacin de Jess.

I No slo para s u mensaje y para su teologa, sino tamI bin para su historia, de la que vamos a tra tar en este libr o en primer lugar, las cartas de Pablo son fuentes principales y decisivas; toda otra informacin sobre l, que provenga de otro origen, deber ser c alibrada teniendo este punto de mira.

Es cierto que sus cartas no constituyen un a autobiografa, si no que son escritos compuestos por I razn de la misin que le fue confiada: ante el la su propia persona desaparece. A ello se suma el hecho de q ue dichas cartas estn condicionadas por una situacin determinada r y que todas ellas vieron la luz pblica durante un espacio de tiempo muy limitado, o sea, durante la ltima f ase de su vida, cuando alcanzaba el punto lgido de su actividad, pero le acechab a ya su fin.

Largos perodos de su historia no pueden ser iluminado s a base de sus cartas, y numerosos detalles a menudo slo pueden deducirse por in di cios ocasionales. Esta deficiencia parece ser compensada por el hecho de que el nuevo testamento nos ofrece una segunda fuente de importancia: los Hechos de los apstoles segn el canon latino Acta apostolorum.

Ms de la mitad de esta vasta obr a del nuevo testamento del mismo autor que el evangelio de Lucas y formando con l una misma obra histrica, como se indica expresamente en el prlogo Hech 1, 1 s. No es de extr aar, pues, que poco a poco haya arraigado la costumbre de atenerse fundamen; tal mente a los Hechos para la historia del apstol, y a, las cartas para su ens eanza.

Basndonos en los resultados de l a ms rec iente investigacin, hoy ya no podemos seguir esa praxis tradicional. En esal poca y para esa poca escri be Lucas, lo ms pronto hacial fines del siglo primero, por consiguiente ms de cuar enta aos de spus de la composicin de las cartas paulinas.

En el momento de la compo sicin de los Hechos las cartas haban quedado completamente superadas, arrumbadas y olvidadas; de muchos de sus pasajes quedaba un vago recuerdo, otro s haban quedad o ahogados bajo el peso de la tradicin; la comprensin del mensaje sa lvfico, de Cierto que el enorme inters de los Hechos no es justamente para Pablo de poco ms o menos.

Sin Pablo, la posicin del autor de Hechos y de su poca sera impensable. Luc as escribe su obra como griego y como cristiano venido de la gentilidad; el men s aje cristiano ha roto desde hace tiempo y para siempre las fronteras en otro t ie mpo discutidas y tercamente defendidas entre el pueblo privilegiado de la pro mes a y los paganos; la iglesia se ha extendido entre los numerosos pueblos que abar ca el imperio romano, y el mismo Pablo de los Hechos al final del libro pre dica el evangelio "sin ningn obstculo" Hech 28, 31 en la capital del imperio.

Lu cas s e mantiene en 1el terreno preparado por Pablo. Su libro contiene, de una , forma a menudo simplificada y con matices propios, toda clase de reminiscencias del p ensamiento paulina. Al mismo tiempo en todas sus pginas se impone la convi ccin de que el proceso, rico en tensiones, que prepar ese terreno, ha concluido, y que su gnesis, en la que las cartas paulinas nos permiten asomarnos, ha pasado a la his toria.

As en los Hechos, all donde el acento paulina es reconocible, se co nfirma e l antiguo dicho: cuando dos dicen lo mismo, ya no es lo mismo lo que di cen. La h istoria con visin retrospectiva y la historia abierta al futuro y todava por decid ir no son sin ms idnticas. La comparacin entre los Hechos y las cartas a utnticas de Pablo muestra una situacin semejante a lo que le ocurre a un ro que en su curso de ja gran cantidad de sedimentos, pero recibe tambin en su seno nuevos caudales de agua procedentes de manantiales y de afluentes nuevos.

Pero, como hoy se afi rma apenas sin discusin, aun , ,do haba sido sustituida por probl emas nuevos, puntos de 1vista nuevoS y tareas n uevas. En este ltimo caso no es aplicable el principio a que nos ti en e familiarizados la conocida formulacin de von Ranke: el historiador ha "de de cir 10 que sucedi y slo 10 que sucedi".

La antigedad dejaba un amplio margen al arte li terario del narrador, el cual justamente como historiador se sirve de determ inad os medios de expresin, que el historiador moderno no puede sin ms utilizar. S u con tribucin consiste en la manera como, no slo transmite, sino tambin reproduce la tra dicin; en la forma como, para sensibilizar los hechos, traza escenas y cua dros mo dlicos, reagrupando as en un todo la multiplicidad de elementos y mostrand o el "se ntido unitario" de los acontecimientos M.

Es incuestionable que, al hacer esto, l reelabora tradiciones que le son de algn modo accesibles, p ero natur almente sin aplicar los mtodos y los principios de examen y seleccin pro pios de la crtica, que slo en la moderna historiografa se han desarrollado.

Pero la mera exac titud de los hechos histricos no constituye de ningn modo la norma a qu e se ajusta. Que estas afirmaciones tienen tambin su aplicacin a Lucas, puede ver ificarlo el lector de su obra, aun sin disponer de un gran instrumental cientfico , slo con ate nder a la diversidad de estratos y a la multiplicidad de estilos qu e presentan l as distintas secciones del libro. Al lado de d atos breves y escuetos sobre fechas, nombres de personas y topnimo s -sobre todo e n los relatos de los viajes de Pablo- encontramos descripciones estereotipadas, que sirven de transicin o de nexo, sobre la situacin de la comunid ad, por ejemplo, en su vida o en su desarrollo.

Despus encontramos tambin grandes murales con repr esentaciones plsticas de los temas dominantes, que describen el poder taumatrgico de los testigos cristianos -curaciones y conversiones de person as determinadas-, la superioridad del mensaje cristiano sobre el culto de los dolos y la supersticin pagana, la firmeza de los testigos ante tribunales hostiles y cmo les protega el poder divino, etc.

Sobresalen de una manera especial en todo el libro los discursos, numerosos y, algunos de ellos, extensos, que desarrolla n las verdades fundamentales del mensaje cristiano ante judos o paganos, ante la s masas o ante las autoridades.

Hoy, gracias a los ricos materiales procedentes d e la historiografa antigua, en la que se advierte una predileccin por esos medio s de expresin, queda fuera de toda duda que esos discursos en total, que repr es entan por su extensin casi una tercera parte del libro- no son reproducciones est enogrficas y ni siquiera resmenes de discursos realmente pronunciados, sino pi ezas compuestas por el autor de los Hechos e insertadas en los momentos culminan tes o en las transiciones de su obra, sin que aparezca el ms mnimo inters por difer enci ar la personalidad de los respectivos oradores, llmense Pablo o Pedro o de c ualqu ier otra forma.

En todas esas maneras y posibilidades de elaboracin Lucas s e mues tra "historiador" en el sentido que esa palabra tena en su tiempo. Justame nte por esto, y por paradjico que parezca, no puede pasar como testigo autntico,!

Si uno atiende al punto de vista de Lucas y a su forma de exp resarse, comprender que la imagen de Pablo y de su historia ha sido modificada co nsiderab lemente con respecto a la que ofrecen las cartas. En los Hechos la igle sia apare ce como la comunidad de creyentes que vive en perfecto acuerdo y est si empre orie ntada hacia la humanidad entera; est dirigida por la iglesia madre de Jerusaln, re presentada por los doce apstoles, y, desde la resurreccin y exaltacin d e Cristo, es t guiada por el Espritu de Dios de una forma poderosa y homognea.

En e lla se han cu mplido las promesas del antiguo testamento y a ella ha sido traspa sada la herenc ia de la historia de la salvacin, de la que los judos incrdulos no s e han hecho mer ecedores. De acuerdo con la promesa de su Seor Hech 1, 8 , la ig lesia se ha exte ndido, pues, de modo continuo y arrollador por todo el mundo ha bitado a partir d e Jerusaln, y esto a despecho de todas las contrariedades y de tc;das las persecu ciones. No es difcil darse cuenta de que, SI en este cuadro de conjunto la herenc ia paulina se man- tiene, aunque muy simplificada e idealizada, nO obstante tambin saltan a la vista algunas discrepancias considerables, tanto histricas como teolgicas.

HEMATOLOGY RODAK 4TH EDITION PDF

59972050 Bornkamm Gunther Pablo de Tarso

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Pablo de Tarso - Bornkamm Gunther

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